Comprueba si la limpieza en casa es adecuada
La limpieza doméstica solo es adecuada cuando ves suciedad superficial y el perro permite tocar la oreja sin dolor. Levanta el pabellón auricular y observa la piel, los pliegues y la entrada del canal: deberían estar sin heridas visibles ni inflamación marcada.
Un poco de cera o polvo no significa necesariamente que exista un problema. En cambio, el enrojecimiento intenso, la hinchazón, la sangre, una secreción abundante, el mal olor fuerte, el rascado insistente o las sacudidas repetidas de la cabeza son motivos para detenerte y pedir una revisión veterinaria. Limpiar encima de esos signos puede retrasar la atención que necesita.
Usa un limpiador ótico y materiales suaves
Para limpiar las orejas de un perro, utiliza un producto específico para higiene ótica canina y una gasa o almohadilla de algodón. Purina recomienda un limpiador de oídos para perros y materiales de algodón húmedos; evita sustituirlo por productos domésticos no diseñados para el oído.
Coloca al perro sentado o tumbado, según la postura que tolere mejor. Mantén el pabellón con una mano y trabaja con la otra, sin bloquearle la cabeza ni apretar el cuello. Si tiene pelo largo alrededor de la entrada, no tires de él durante la limpieza.
Aplica el producto sin introducir objetos
La aplicación correcta consiste en poner el limpiador en la entrada del oído o según indique su etiqueta, sin meter la punta del envase profundamente. Después, masajea con suavidad la base de la oreja durante unos segundos para ayudar a desprender la suciedad superficial.
Si el perro sacude la cabeza tras aplicar el producto, deja que lo haga en un lugar seguro. Ese movimiento puede desplazar parte del líquido y de la suciedad hacia fuera. No uses bastoncillos, pinzas ni otros objetos dentro del canal: las recomendaciones consultadas priorizan la gasa o el papel blando para retirar lo visible y evitar lesiones.
Retira la suciedad visible de los pliegues
Retira con una gasa limpia la humedad y la suciedad que hayan quedado en el pabellón, los pliegues externos y la entrada del canal. Pasa la gasa suavemente, sin frotar con fuerza y sin intentar alcanzar zonas profundas. Kiwoko aconseja limpiar los pliegues externos y cambiar la gasa cuando acumula suciedad.
Usa una gasa nueva para cada pasada especialmente sucia y, si es posible, una distinta para cada oreja. El resultado esperado es una superficie externa limpia, sin restos húmedos visibles y sin aumento de enrojecimiento. Si para retirar la suciedad necesitas profundizar, detente: esa parte debe valorarla un profesional.

Verifica la respuesta del perro y el estado de la oreja
Al terminar, comprueba que el perro vuelve a comportarse con normalidad y que no mantiene la cabeza inclinada, no se rasca de forma insistente y permite observar la oreja sin apartarse. La piel externa debe quedar limpia, sin sangrado ni irritación nueva.
Si solo queda una pequeña cantidad de humedad, seca el pabellón con una gasa, sin introducirla en el canal. Si aparecen dolor, secreción, olor fuerte o sacudidas persistentes, no repitas la limpieza para intentar corregirlo: solicita orientación veterinaria. La frecuencia adecuada depende de la raza, la forma de la oreja, la humedad y la indicación profesional; no limpies por rutina si la oreja está sana y limpia.
Qué hacer si el perro no se deja limpiar
Si el perro no tolera la manipulación, divide el proceso: primero toca brevemente el pabellón, retira la mano y prémialo; en otro momento, muestra la gasa y vuelve a tocar sin aplicar producto. Solo continúa cuando permanezca relajado.
Si se resiste desde el primer contacto, siente dolor o la suciedad está adherida, no lo inmovilices ni fuerces la limpieza. Una clínica veterinaria puede examinar el oído y realizar la higiene de forma segura. Esta alternativa también es la más prudente cuando el problema reaparece después de una limpieza superficial.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que limpiar las orejas de un perro?
No existe una frecuencia única para todos los perros. Depende de la forma de la oreja, la humedad, la cantidad de cera y las indicaciones del veterinario. Si están limpias, sin olor y sin molestias, no hace falta limpiarlas por calendario. Revisa su estado con regularidad y actúa solo cuando haya suciedad superficial o una pauta profesional.
¿Puedo limpiar las orejas de mi perro con agua?
No uses agua sola como sustituto habitual del limpiador ótico. La recomendación más segura es emplear un producto formulado para oídos de perros y seguir su etiqueta. Si la oreja está dolorida, hinchada o tiene secreción, no apliques líquidos sin consultar antes con un veterinario.
¿Qué hago si mi perro tiene cera marrón en la oreja?
Si la cera es poca y no hay dolor, mal olor, enrojecimiento ni rascado insistente, puedes retirar únicamente lo visible con un limpiador para perros y una gasa. Si la cera es abundante, reaparece pronto o se acompaña de molestias, detén la limpieza y pide una revisión veterinaria.
¿Se pueden usar bastoncillos para limpiar las orejas del perro?
No. Los bastoncillos pueden empujar la suciedad hacia dentro o irritar el canal auditivo. Limpia solo el pabellón y la entrada visible con una gasa o almohadilla, sin introducir objetos. Si no alcanzas la suciedad sin profundizar, deja que la retire un profesional.