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Saberya
Manualidades y costura · 9 min de lectura

Cómo tejer una bufanda: guía para empezar

Para tejer una bufanda sencilla, usa lana de grosor medio y agujas adecuadas, monta entre 20 y 30 puntos y trabaja todas las vueltas del derecho para formar punto bobo. Continúa hasta alcanzar el largo deseado, remata sin apretar, esconde las hebras y comprueba que los bordes queden rectos.

Laura Campos
Laura Campos
En esta guía
Cómo tejer una bufanda: guía para empezar

Antes de empezar

  • Elige una lana lavable y suave, preferiblemente de grosor medio, y revisa la etiqueta para conocer el tamaño de agujas recomendado.
  • Prepara agujas rectas o circulares de un tamaño compatible con la lana, tijeras, una aguja lanera y una cinta métrica.
  • Trabaja con buena luz y una superficie estable. Si nunca has tejido, practica primero el montaje y el punto derecho con una pequeña muestra.
  • Decide las medidas antes de empezar: una bufanda adulta suele quedar cómoda con unos 18 a 25 centímetros de ancho y 140 a 180 centímetros de largo.

Para tejer una bufanda sencilla, usa lana de grosor medio y agujas adecuadas, monta entre 20 y 30 puntos y trabaja todas las vueltas del derecho para formar punto bobo. Continúa hasta alcanzar el largo deseado, remata sin apretar, esconde las hebras y comprueba que los bordes queden rectos.

Elige la lana, las agujas y el ancho

La lana y las agujas determinan la textura, el peso y la facilidad de trabajo de la bufanda. Para empezar, una lana de grosor medio resulta más sencilla de sujetar que un hilo muy fino y permite distinguir los puntos con claridad. Busca en la etiqueta una recomendación de agujas; si indica un intervalo, elige un tamaño intermedio para la primera prueba.

Elige una fibra que no te resulte áspera en el cuello. La lana, el acrílico, el algodón y las mezclas pueden funcionar, pero cada una se comporta de manera distinta: algunas son elásticas, otras pesan más y algunas pueden encoger al lavarlas. Conserva la etiqueta para consultar después las instrucciones de lavado.

El ancho depende del uso. Para una bufanda ligera, prueba con 18 a 20 centímetros; para una prenda más envolvente, utiliza entre 22 y 25 centímetros. Con lana de grosor medio, empieza montando de 20 a 30 puntos. Esa cantidad es orientativa: el ancho real cambia según lo apretados que hagas los puntos y el tamaño de las agujas.

Haz una pequeña muestra antes de comprometerte con toda la bufanda. Monta unos 15 o 20 puntos y teje varias vueltas. Si el tejido queda duro y cuesta insertar la aguja, usa agujas un poco más grandes o afloja la tensión. Si los puntos quedan muy sueltos y la tela pierde forma, prueba con agujas algo más pequeñas. El objetivo es una superficie flexible, sin huecos exagerados.

Comprueba que el hilo se deslice sin deshilacharse demasiado y que las agujas no tengan astillas ni bordes ásperos. Una herramienta dañada puede enganchar la fibra o arañar la piel. Coloca la madeja de modo que el hilo salga con facilidad, sin lanzar la bola por el suelo, porque los tirones cambian la tensión y pueden enredarla.

Monta los puntos y comprueba la primera vuelta

El montaje crea la base de la bufanda. Deja una cola de hilo de unos 15 a 20 centímetros y forma un nudo corredizo sin apretarlo demasiado. Introduce una aguja en el lazo y ajusta el nudo hasta que se apoye en la aguja, pero pueda deslizarse. Si queda rígido, será difícil trabajar el primer punto.

Añade puntos con un montaje sencillo de bucle sobre la aguja. Forma un lazo con el hilo, introduce la aguja en él y ajústalo junto al punto anterior sin comprimirlo. Repite hasta tener la cantidad elegida. Mantén todos los puntos alineados en la misma aguja; si la base queda torcida o algunos lazos están cruzados, deshazla ahora y vuelve a montarla.

Para la primera vuelta en punto bobo, inserta la segunda aguja en el primer punto desde delante hacia atrás, con las puntas formando una cruz. Pasa el hilo de trabajo alrededor de la aguja delantera, extrae un nuevo lazo y desliza el punto antiguo fuera de la aguja izquierda. Repite el movimiento hasta llegar al final.

El resultado observable debe ser una hilera uniforme de pequeños relieves, sin puntos caídos ni grandes espacios entre ellos. No tires con fuerza del primer punto ni del último. Si los extremos quedan demasiado tensos, el borde se encogerá y la bufanda tendrá forma de embudo.

Cuenta los puntos al terminar la vuelta. Debes conservar exactamente la misma cantidad con la que empezaste. Si montaste 24 puntos, la aguja debe tener 24 puntos antes y después de la primera vuelta. Si falta uno, busca un lazo que se haya soltado; si sobra, quizá tejiste dos veces el mismo punto. Corrige la primera vuelta antes de avanzar, porque los errores de la base se notan durante todo el tejido.

Teje todas las vueltas en punto bobo

El punto bobo se consigue tejiendo cada punto del derecho en todas las vueltas. Es una opción práctica para principiantes porque ambas caras quedan parecidas, la tela es reversible y los bordes tienden a enrollarse menos que con algunos puntos lisos.

  1. Con la aguja que contiene los puntos en la mano izquierda, inserta la aguja derecha en el primer punto desde delante.
  2. Pasa el hilo por detrás de las agujas y alrededor de la punta derecha.
  3. Saca el nuevo lazo hacia delante y desliza el punto antiguo fuera de la aguja izquierda.
  4. Repite la secuencia con todos los puntos, manteniendo una tensión constante.
  5. Al terminar, cambia la aguja con los puntos a la mano izquierda y comienza la siguiente vuelta.

No gires el trabajo de manera accidental ni empieces una vuelta por el lado equivocado: en este punto ambas caras se parecen, así que cuenta los puntos y observa el borde para orientarte. Coloca un marcador o un imperdible en el lado derecho de la labor si te ayuda a reconocer el inicio de cada vuelta.

Cada cierto número de vueltas, extiende la bufanda sobre una superficie plana sin estirarla. Mide el ancho en el centro y cerca de los extremos. Si el centro es mucho más estrecho, estás apretando la tensión; si se abre demasiado, estás dejando los puntos flojos. Un cambio pequeño puede corregirse usando conscientemente una tensión más regular en las vueltas siguientes.

Si aparece un punto caído, no tires del tejido. Localiza el lazo suelto y sujétalo con un imperdible o una aguja auxiliar. Si sabes recuperar un punto, usa una aguja de ganchillo para subirlo por las columnas de la trama; si no reconoces el recorrido, deshaz con cuidado hasta ese punto o pide ayuda a alguien con experiencia.

Continúa hasta que la bufanda alcance el largo deseado. Mídela sin colgarla, porque el peso puede alargarla temporalmente. Para una bufanda infantil, comprueba que el largo sea apropiado para el uso previsto y evita dejar flecos largos si existe riesgo de que se enganchen durante el juego.

Remata, esconde las hebras y añade flecos

Remata cuando la bufanda tenga el largo elegido y hayas completado una vuelta. El remate debe cerrar los puntos sin apretar el borde. Teje dos puntos del derecho, levanta el primero sobre el segundo y déjalo caer fuera de la aguja derecha. Teje otro punto y vuelve a pasar el anterior por encima. Repite hasta que quede un solo punto.

Corta el hilo dejando una cola de unos 15 centímetros. Pásala por el último lazo, tira suavemente y enhebra la cola en una aguja lanera. Esconde la hebra por el reverso, atravesando varios relieves en distintas direcciones. No la lleves en línea recta durante muchos centímetros, porque podría aflojarse. Corta el sobrante cerca de la tela sin tirar de los puntos.

Repite el proceso con la hebra inicial. Si la cola está junto a un borde, introdúcela por varias pasadas del tejido y cambia ligeramente de dirección antes de cortarla. Las hebras deben quedar sujetas, pero no deben formar bultos visibles ni fruncir el extremo.

Los flecos son opcionales. Para hacerlos, corta varias hebras de igual longitud, dóblalas por la mitad y pasa el pliegue por un punto del borde con una aguja de ganchillo o los dedos. Introduce las puntas por el pliegue y ajusta sin deformar la tela. Coloca la misma cantidad de flecos en ambos extremos si buscas simetría.

Comprueba el resultado colocando la bufanda plana. El borde debe conservar un ancho parecido, el remate no debe tirar de la última vuelta y no deben quedar lazos sueltos. Sacude la prenda con suavidad: si algún fleco o hebra se desprende, vuelve a asegurarlo antes de usarla.

Corrige deformaciones y elige una alternativa

Si la bufanda se estrecha en los extremos, revisa primero la tensión de los puntos inicial y final. Tejer el primer punto demasiado apretado es una causa frecuente, aunque no permite identificar por sí sola el origen de todos los defectos. Afloja ligeramente esos puntos en las vueltas siguientes y mide de nuevo antes de deshacer una sección grande.

Si aparecen agujeros aislados, busca un punto que se haya deslizado o una hebra pasada accidentalmente por encima de la aguja. Un agujero acompañado de un punto menos suele indicar una pérdida de punto; un agujero con la misma cantidad de puntos puede proceder de una hebra colocada de forma distinta. Si no puedes distinguirlo, deshaz hasta la zona segura y vuelve a tejerla.

Si la bufanda queda demasiado ancha o estrecha, no intentes compensarlo tirando de la tela. Para corregir el ancho de forma limpia, deshaz hasta el montaje y cambia la cantidad de puntos o el tamaño de las agujas. Para corregir el largo, puedes detenerte antes, continuar más vueltas o deshacer las últimas vueltas si aún no has rematado.

Como alternativa, puedes trabajar la bufanda a crochet con una cadeneta inicial y filas de puntos sencillos o puntos altos. El número de cadenas y el grosor del hilo dependen del patrón elegido, por lo que no conviene mezclar las cifras de agujas con las de crochet. La guía visual de Ahuyama Crochet muestra una bufanda para principiantes trabajada a crochet con lana gruesa, pero debes seguir sus indicaciones específicas si eliges esa técnica.

Antes de lavar la bufanda, consulta la etiqueta de la fibra. Lava a mano solo si la recomendación lo indica y evita retorcer la prenda. Para comprobar el acabado, presiona el exceso de agua con una toalla y deja secar en horizontal si la fibra tiende a deformarse. No la cuelgues mojada hasta confirmar que el material soporta ese peso.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos puntos se necesitan para tejer una bufanda?

Para una bufanda de ancho medio puedes comenzar con 20 a 30 puntos usando lana y agujas de grosor medio. La cantidad exacta depende de tu tensión, del hilo y del ancho que quieras obtener, así que conviene medir una pequeña muestra antes.

¿Cuál es el punto más fácil para una bufanda?

El punto bobo es uno de los más sencillos: se teje cada punto del derecho en todas las vueltas. Es reversible, tiene una textura reconocible y facilita comprobar si mantienes la misma cantidad de puntos.

¿Por qué mi bufanda queda más estrecha en los extremos?

Suele ocurrir cuando los puntos del primero y del último lugar quedan más apretados que los del centro. Mantén una tensión uniforme, evita tirar del hilo al cambiar de vuelta y mide la labor periódicamente sobre una superficie plana.

¿Cómo se lavan las bufandas tejidas a mano?

Sigue primero la etiqueta de la fibra. Si permite lavado a mano, usa agua adecuada para el material, no retuerzas la prenda y sécala según sus indicaciones. Extenderla en horizontal ayuda a conservar la forma cuando el tejido puede deformarse.

Fuentes y verificación

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